EL FANTASMA DE COLOR.
EL FANTASMA DE COLOR.

Siglo 30.

La cuestión de si el ser humano sobrepasa a la muerte, es un tema que para una inmensa mayoría de personas no admite discusión. De hecho la totalidad de las religiones del mundo fijan su columna de soporte en este hecho. Siempre me he preguntado sobre la posibilidad de que un buen día de estos se llegue a la certeza que todo termina en la lúgubre cripta a donde vamos a parar cuando fallecemos. ¡Todo el andamiaje de la filosofía religiosa se vendría abajo! ¡No tendría ningún objeto nada de lo que hasta hoy a sostenido la creencia en un Dios creador! ¡Prácticamente un caos espiritual!

Sin embargo personalidades como el Dr. Moody y sus éxitos de librería como "Vida después de la Vida" aportaron pruebas sobre este controvertido asunto, aún cuando después echó marcha atrás.

Siglo 30.

La cuestión de si el ser humano sobrepasa a la muerte, es un tema que para una inmensa mayoría de personas no admite discusión. De hecho la totalidad de las religiones del mundo fijan su columna de soporte en este hecho. Siempre me he preguntado sobre la posibilidad de que un buen día de estos se llegue a la certeza que todo termina en la lúgubre cripta a donde vamos a parar cuando fallecemos. ¡Todo el andamiaje de la filosofía religiosa se vendría abajo! ¡No tendría ningún objeto nada de lo que hasta hoy a sostenido la creencia en un Dios creador! ¡Prácticamente un caos espiritual!

Sin embargo personalidades como el Dr. Moody y sus éxitos de librería como "Vida después de la Vida" aportaron pruebas sobre este controvertido asunto, aún cuando después echó marcha atrás.

 

Soy un convencido, cada vez más, que todo apunta a que luego de la muerte molecular, no hay retorno. En otras palabras de ser cierto que sobrevivimos a la muerte, no es posible interaccionar con este mundo físico que habitamos. La siguiente historia queda para el archivo de quienes están convencidos que los muertos pueden regresar.

El caso del fantasma de color

David, luego de graduarse en un instituto técnico de enseñanza media, inició su vida profesional como mecánico de automóviles. Era eficiente, un muchacho responsable y capaz.

Rápidamente se convirtió en un pequeño empresario junto a su hermano, por cierto empírico en esta clase de trabajo, pero no por ello ineficiente. El negocio les permitió tener un par de empleados, uno de ellos un joven de color proveniente de Puerto Barrios, ciudad a unos 250 km. la ciudad de Guatemala.

Roberto como se llamaba este muchacho era muy entusiasta y solícito, pero a veces distraído. Era un simple ayudante, de estos que llevan y traen cosas, hacen mandados y ayudan a pasar el tiempo.

Su poca precaución fue la causa de su deceso. Un mal día levantaba un vehículo por la parte delantera para realizar una reparación en la transmisión del motor, pero infortunadamente dejo mal puesto el soporte. Al colocarse por debajo del motor la estructura se vino abajo. Esto provocó que el pobre negrito quedara prensado y muriera casi instantáneamente.

Después de los acostumbrados nueve días de duelo, sin embargo, la ausencia de Roberto fue notoria. La alegría que le irradiaba dejo un manto de tristeza en aquel pequeño taller.

Finalizaba la segunda semana del entierro del moreno, cuando la noche del 23 de julio de 1967, Juanito, el otro ayudante se aprestaba a retirarse del taller, luego de despedirse de los patrones. David le solicitó que lo esperara, pues en compañía de su hermano cerrarían el negocio juntos.

Los tres echaron candado a la pequeña oficina y se dispusieron a recorrer a lo largo el taller, pasando por el frente de los automóviles en reparación.

La escasa luz de un farol de la esquina, proyectaba sombras en el patio. De pronto Juanito alertó a sus acompañantes. ¡Roberto está reparando un carro! La reacción fue instantánea. Los tres vieron claramente al hombre de color inclinado sobre el motor de un vehículo. Volvió a verlos, sonrió y continuó aparentemente su tarea.

Mudos y sin saber que hacer se quedaron estáticos. Su instinto hizo que dos de ellos corrieran hacia el interruptor de la luz, el cual estaba situado a la orilla de la puerta de la oficina. Esto hizo que el hermano de David volviera a ver lo que sus compañeros realizaban.

Cuando la iluminación se hizo presente, la figura de Roberto, el difunto, ya no estaba en el lugar.

Preguntados posteriormente los testigos del inusual hecho no variaron en la descripción. La aparición estaba vestida tal como lo hacía cuando realizaba labores de reparación. Era tan real que incluso les sonrió mostrando sus blancos dientes. Los tres están seguros que lo vieron y no fue una alucinación y si la hubo fue colectiva.

Comentario: Las preguntas con difícil respuesta en este caso son: ¿Puede un espíritu sobrepasar a la otra vida con todo y un traje de trabajo? ¿Puede un ser conservar en el más alla el color de su piel? ¿Puede continuar realizando labores y manipulando herramientas sólidas con apéndices (manos) espirituales? ¿En la otra vida se siguen haciendo las mismas cosas que se hacen en este mundo? ¿Es una impregnación de energía que quedó grabada para siempre?   ¿Cuál el momento que como película se proyectó en un espacio tiempo distinto? ¿Es una comunicación inducida por el espíritu de alguien que ha muerto y esta puede operar entre varias personas?   ¿Si el moreno fue capaz de presentarse, porque no hablar con los testigos y solo sonreírles? ¿Cuál sería la razón de ese ente de presentarse y luego con la frecuencia emitida por la luz desaparecer? Como se puede apreciar en este tipo de fenómenos hay más preguntas que respuestas. “ES UN MISTERIO QUE SON, PERO AL MENOS NO ES UN MISTERIO QUE QUE ALLI ESTAN”

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