EL HOTEL DE LOS SUICIDAS – EL SALTO DE TEQUENDAMA, COLOMBIA. (1)
EL HOTEL DE LOS SUICIDAS – EL SALTO DE TEQUENDAMA, COLOMBIA. (1)

Eduardo Mendoza P. – Siglo 30.

“Solo quienes estamos al tanto de lo increíble y difusores del genero “Realismo Fantástico”, conocemos de la existencia de muchos lugares fuera de lo normal, en algún momento insólitos e inverosímiles. Solo quienes hemos estado en contacto con lo sobrenatural sabemos exactamente qué es eso.

Sin duda alguna a lo largo del mundo existen sitios o enclaves que guardan el misterio como algo muy propio. Enclaves donde se siente una fuerza extraña quizá un aliento que emana de un lugar lejano y a veces terrible que hemos titulado como “el más allá”.

Eduardo Mendoza P. – Siglo 30.

“Solo quienes estamos al tanto de lo increíble y difusores del genero “Realismo Fantástico”, conocemos de la existencia de muchos lugares fuera de lo normal, en algún momento insólitos e inverosímiles. Solo quienes hemos estado en contacto con lo sobrenatural sabemos exactamente qué es eso.

Sin duda alguna a lo largo del mundo existen sitios o enclaves que guardan el misterio como algo muy propio. Enclaves donde se siente una fuerza extraña quizá un aliento que emana de un lugar lejano y a veces terrible que hemos titulado como “el más allá”.

Quizá para la gran mayoría ese sitio es un lugar tranquilo y placentero, lleno de amigable compañía, pletórico de paz y rodeado de cosas bellas y hermosas. ¿Siempre es así? Sin duda que no, a veces se torna tenebroso, lleno de amargos recuerdos y una existencia mortificante. El otro lado no es tal vez lo que siempre hemos creído y lo peor es que todos allí iremos a parar allí algún día.

Salto del Tequendama parcialmente cubierto por la niebla. Eran las 11 de la mañana – Foto del autor.

FANTASMAS ERRANTES.

Dicen que según la muerte que nos espera, así la pasaremos en el más allá. Hay quienes se mueren plácidamente y en su cama, otros de improviso en la calle o al mando de su automóvil tras un paro cardiorespiratorio, unos más víctimas de la violencia y el crimen, pero hay quienes se mueren por cuenta propia y de manera voluntaria propiciando su paso al otro mundo, estos son los suicidas. Toman la determinación de dejar de existir por diversas causas, una amorosas, otras económicas y hasta hay quienes simplemente por estar cansados de vivir. Todos paran en circunstancias trágicas errando como castigo por este lado, deambulan unos desorientados, otros atormentados y unos mas asustando la gente.

El factor común es como vivieron y que hicieron en esta vida. Lamentablemente como en el otro lado aparentemente es el del tiempo del no tiempo, la cosa se complica pues vagaran por esos caminos en forma eterna.

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Fotografía tomada a la orilla del precipicio. Fue realizada sin utilizar el zoom. Claramente la imagen muestra el peligro de acercarse a ese sitio.

LUGARES DE MIEDO.

La lista es interminable debido a que a cada paso se nos cuentan historias de miedo y sitios donde aparecen personas muertas. Las hay como simples casas de habitación, castillos, carreteras malditas, barcos fantasmas, montañas encantadas, edificios y hasta hoteles donde hay huéspedes que no pagan renta ya que son etéreos sin cuerpo físico.

Cientos y miles de lugares donde el miedo, el terror y espanto se apropian de quienes los visitan. Al parecer la materia guarda recuerdos y como receptor trasmisor mantiene memoria de lo que ha ocurrido en sus estancias ya sean de concreto o de verde naturaleza.

Uno de estos lugares y mundialmente conocido es: “El Salto del Tequendama” , Colombia. Situado a unos 30 kilómetros de la capital Bogotá, la imponente caída de agua ha sido testigo de numerosas tragedias. Formada por el río Bogotá, el cual en tiempos inmemoriales, seguramente durante millones de años, formo un cause en la roca pura dando paso a una especie de cañón y al fondo un lago que alguien lo bautizo como “de los muertos” El nombre proviene ya que allí después de rebotar en la piedra y paredes de roca viva, van a caer despedazados los que se tiran al fondo y paran en la gran poza de agua. Solo cuando uno visita ese lugar puede dar testimonio de lo horrible que es caer en el tiempo en que se cuenta: uno, dos, tres, cuatro cinco, seis, siete ocho nueve y diez, para finalmente llegar de nuevo a tierra firme. .

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NOSOTROS ESTUVIMOS ALLI.

17 de noviembre de 2015, una mañana libre antes de entrar a la actividad académica y de discusión sobre Medios de Comunicación y Libertad de Expresión en América, la cual nos llevó tres días. El tránsito hacia las afueras esa gran ciudad es algo mortificante, casi hora y media para recorrer unos 30 kilómetros y llegar cubiertos por la niebla hasta la mismísima orilla del precipicio. Solo el ruido de la caída de agua se escuchaba al principio pues una pared blanca estaba frente a nosotros, una pared de minúsculas gotas de agua que llamamos neblina, al lado derecho la imponente construcción del “Hotel del Salto” o “El de los suicidas”

Dispuesto a todo y retando al destino, dado a mi edad que hace ya muchos años dejo la gloriosa juventud, me preparé para bajar a la orilla del precipicio y experimentar lo increíble. La experiencia fue vista desde el pequeño mirador al lado del hotel y según me confesó mi taxista, el estomago le daba vueltas al verme ir hacia la orilla de los suicidas. Una extraña sensación invade el cuerpo y claramente se percibe algo extraño en el ambiente, algo que lo hala a uno hacia la orilla. Puede ser la inclinación del terreno, el viento que corre, la sugestión o algo más allá de lo natural. EMP

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El director de siglo 30 Lic. Eduardo Mendoza y Daniel un productor de televisión ecológica quien ofreció detalles del “Hotel el Salto”, entrevista para el programa de lo Increíble. .

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